Un órgano pensado para el disfrute
El órgano sexual primario de una mujer es el clítoris, no la vagina, que es el canal de parto. Aprender a estimularlo y excitarlo puede conducir a las mujeres a los orgasmos más placenteros y duraderos
Tanto el glande como en el clítoris tienen
8.000 terminaciones nerviosas. Descubre
cómo activar la punta del iceberg.
“¿Estás buscando la clave para el buen sexo?, hazte clitoridiana”, recomienda Julie
Holland en su libro Moody Bitches (Penguin Press).
¿Qué tiene el clítoris que no es capaz de igualar el punto G o
el orgasmo vaginal? Se trata de un órgano únicamente pensado para el placer
sexual que muchas mujeres desconocen como ejercitar y aprovechar al
máximo para disfrutar de unas relaciones sexuales plenas y
satisfactorias.
A diferencia del resto de los animales, los humanos y los bonobos
mantienen relaciones sexuales por razones que van más allá de la procreación.
De hecho, las posturas en las que lo practicamos están pensadas para el placer
así como para que haya una interacción con la otra persona. Nuestros cuerpos
están diseñados para encajar y disfrutar más allá de un objetivo de
supervivencia de la raza: “El sexo es un medio de comunicación, un reflejo de
nuestras relaciones, signo y medida del grado de intimidad, que tiene un
tremendo impacto en nuestros estados de ánimo: el buen sexo puede calmarte o
alegrarte y puede mejorar tu autoestima”.
Para apreciar plenamente tu potencial sexual, es necesario
familiarizarte con tu clítoris
Lamentablemente, la fisionomía de las mujeres continúa siendo
un territorio desconocido por el que pocas personas saben
moverse con destreza. Es importante conocer los diferentes puntos erógenos de
las mujeres para que puedan disfrutar de unas relaciones sexuales placenteras y
alcancen uno o varios orgasmo clitoridiano.
Salon recoge algunos extractos del libro
de Holland en el que la escritora analiza algunos aspectos como dormir o
practicar sexo –más bien la ausencia del mismo– afectan en el estado de ánimo y
salud de las mujeres y por qué es importante conocer dónde está y
cómo funciona uno de los rincones más importante de su cuerpo: el clítoris.
Un cuerpo
construido para el placer
Mientras los hombres tienen sus
genitales externos y visiblemente accesibles las mujeres esconden su tejido
eréctil dentro del cuerpo. “El órgano sexual primario de una mujer es el
clítoris, no la vagina, que es el canal de parto”, aclara en primer lugar Holland
añadiendo que “la palabra falo se refiere tanto a la parte externa del clítoris
como al pene. Durante la etapa de excitación, cuando se estimula, el tejido
eréctil de una mujer se llena de sangre como igual que el tejido del pene.
Conseguimos erecciones, también, pero, inevitablemente, la humedad es la forma
de medir nuestra excitación”.
Tanto el glande como en el clítoris
tienen 8.000
terminaciones nerviosas que conducen al clímax en ambas
partes. Claro que, mientras en el caso de los hombres está parte es también
utilizada para la expulsión de residuos o el ADN, el clítoris está ahí
solamente para el placer sexual.
El tejido eréctil de las mujeres es casi del mismo tamaño que el de un hombre –el clítoris mide alrededor de 10 centímetros aunque va creciendo con el paso de los años– y “la parte visible es solo la punta del iceberg”. Detrás de esa especie de capucha protectora –conocido como glande vaginal– se encuentra toda un área de placer por conocer y excitar: “Para apreciar plenamente tu potencial sexual, es necesario familiarizarte con tu clítoris. Necesitas ser clitoridiana”.
¿Qué ocurre
durante el orgasmo?
“¿Qué es un orgasmo exactamente?” se
pregunta Hollad: “La tensión muscular y la congestión pélvica se convierten en
una liberación de entre cinco y quince contracciones involuntarias rítmicas del
útero, tercio externo de la vagina, el músculo PC y el esfínter anal. Las
primeras contracciones son
más fuertes y seguidas convirtiéndose poco a poco en más cortas y débiles, el
orgasmo se apaga paulatinamente”.
Alrededor del 37% de las mujeres
tienen sueños húmedos que terminan en orgasmos reales
Existen diferentes tipos de
orgasmos, como el vaginal o el basado en la excitación del punto G,
aunque el clitoridiano, por su naturaleza e intensidad se considera el
más placentero. No obstante, algunas mujeres pueden llegar al clímax sólo con
la estimulación de sus pezones, si les chupan un dedo o tan sólo con pensar en
que les acaricien y toquen sus pechos o genitales.
El placer de un orgasmo puede
permanecer localizada en la zona genital, que es más típico, o se puede
propagar a través de todo el cuerpo”, continúa la autora, “la excitación genera
la acumulación de sangre en los genitales y a través del orgasmo se expulsa la
sangre y la tensión de todos los órganos de la pelvis devolviendo el cuerpo a
su estado original”.
Ejercitando
el clítoris
“Nos preocupamos de si nuestros
labios internos son demasiado grandes o están torcidos, de si nuestro clítoris
es demasiado pequeño o difícil de encontrar, o de que olemos mal o tenemos un
sabor extraño”, comenta Holland quien cree que deben ser las mujeres, en
primera instancia, quienes reconozcan, respeten y aprendan a excitar sus
órganos sexuales, sin tapujos ni complejos:
“Debes aceptar tus genitales como algo único y hermoso, perfecto en su
imperfección, para alcanzar y saber recibir el placer sexual relajante”.
Muchos terapeutas sexuales
recomiendan a las mujeres que, con ayuda de un espejo,
observen de vez en cuando sus genitales para habituarse con su aspecto y
“apreciar toda la belleza que está ahí abajo”, insiste la autora, e incluso
poder identificar algún posible problema de salud.
Siendo plenamente conscientes de cómo
funcionan sus cuerpos y respirando profundamente por la nariz, las mujeres
pueden encontrar el camino para alcanzar el orgasmo y, a
posteriori, saber dar indicaciones precisas a la persona con la que practiquen
sexo.
“Muchas mujeres tienen dificultades para recibir placer. Cuando se trata de sexo, tenemos que luchar contra el impulso de dar. A veces ser un poco egoísta es justo lo que necesita el sexo”, recomienda Holland.
Sexo: el
deporte más saludable
El buen sexo no es sólo placentero,
igual que cualquier otro ejercicio, reduce el estrés, mejora la presión
arterial, previene el riesgo de enfermedades del corazón y estimula el sistema
inmunológico.
“El sexo es un antidepresivo natural,
y las razones por las que el buen sexo nos hace sentir bien son tanto
emocionales como físicas”, comenta Holland. Alrededor del 37% de las mujeres
tienen sueños húmedos que terminan en orgasmos reales. Estos están relacionados
con la neurosis o ansiedad, es decir, cuando están muy estresadas, es su propio
cerebro el que trata de buscar el camino hacia la calma y la relajación a
través del orgasmo.
Además, las endorfinas liberadas
durante las relaciones sexuales y el orgasmo pueden ayudar a disminuir el dolor
y mejorar el flujo sanguíneo en los genitales, prevenir la atrofia
vaginal –que produce el adelgazamiento de las paredes de la vagina y
mayor sequedad e inflamación vaginal por culpa de la disminución de la lubricación–
común cuando llega la menopausia.
Por Alba Ramos Sanz

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