2/11/2025

Los mejores trucos para conseguir grandes orgasmos, contados por las protagonistas



Clitoridianas, fans de los vaginales, defensoras del punto G... Cada mujer es un mundo, algunas de ellas han compartido sus mejores tácticas para alcanzar el placer máximo. Quizás te funcionen

 Según una reciente encuesta realizada por Cosmopolitan, el 67% de las mujeres admitióhaber fingido alguna vez un orgasmo. Ya sea para evitar herir los sentimientos de sus parejas o simplemente para que el acto sexual se dé oficialmente por terminado, son muchas las que optan por hacer el teatrillo sin haber llegado a nada.

 Mientras que a los hombres les cuesta bastante menos llegar el orgasmo –según la mencionada encuesta la mayoría de las participantes aseguraron que sus parejas llegaban en el 95% de los casos mientras que ellas se quedaban a mitad de camino–, las mujeres suelen tener dificultades para alcanzar el clímax. Es más, alrededor de un 5% no han disfrutado nunca de un orgasmo, lo que convierte este placer en toda una hazaña escurridiza y complicada para sus parejas (e incluso para ellas mismas).

 "Que me laman los pezones y me hablen con voz sexy. Con esta combinación casi ni importa lo que me digan"

 Aunque existen algunos trucos que ayudan a conseguirlo, no todas las mujeres se excitan con las mismas cosas, y muchas veces estas estrategias acaban en fracaso. “Cuando estos métodos no consiguen los fuegos artificiales en la entrepierna femenina”, explica Gabrielle Moss en Bustle, “terminamos culpándonos a nosotras mismas por haberlo hecho mal”.

No, no existe el truco definitivo para conseguir que todas las mujeres del mundo tengan un orgasmo, pero sí hay algunos consejos, alternativas y sugerencias que quizás no hayas probado y puedan convertirse en tu manual de instrucciones. “La única forma en que podemos averiguar lo que nos funciona es llevar a cabo nuestra propia investigación y sacar nuestras propias conclusiones”, insiste Moss quien recoge los consejos de varias mujeres que disfrutan a menudo de orgasmos cuando practican sexo. Quizás en las posturas y trucos que usan ellas, encuentres la inspiración para disfrutar de unas relaciones sexuales plenas y satisfactorias, para ambos.

 Reinventando el misionero

 Aunque fueron bastantes las que declararon alcanzar el orgasmo con mayor facilidad si estaban ellas encima, a muchas mujeres también les agrada que las manejen en la cama moviéndolas y estirando sus piernas. Claro que para según que posturas, la elasticidad es un plus y muchas veces viene marcada por la edad o la forma física. Cecilia, de 25 años, ha encontrado la clave del orgasmo en el ángulo de 90 grados: “llego al clímax en un 110% de los casos cuando él me sostiene las piernas por encima de mí y yo estoy apoyada sobre mi espalda. Algo tiene esta posición con la que justo da en el clavo y llego siempre a tiempo”.

 En la misma franja de edad de los veinte, Angela, de 21 años, explica que la postura que más le satisface es cuando la otra persona está encima pero mientras ella hace uso de sus piernas para posicionarse: “Prueba el misionero pero con las piernas enganchadas en los hombros de tu pareja”, recomienda.

 "Mi clítoris necesita una estimulación intensa y los vibradores son la única manera de alcanzarla"

 Otras tres mujeres explicaron que hacían maniobras con sus piernas para conseguir el orgasmo con más facilidad. Por ejemplo, Melanie, de 28 años, habla de que le gusta la conocida como la postura del perrito pero buscando el roce de su clítoris con sus muslos.

 Dime cosas... ¿Pero qué?

 Muchas mujeres se abstraen durante el sexo y terminan pensando en otras cosas. Para evitar que se les vaya la cabeza al qué vais a cenar o qué ponen en la tele, mantenerlas atentas al acto a través de mensajes orales puede ser la clave para que alcancen el orgasmo.

 No se trata de jalearlas como si de una carrera se tratase para que alcancen la meta a tiempo –o, al menos, antes de que la maratón haya terminado– sino de encontrar las insinuaciones y frases que las exciten. Por ejemplo, a Kristen, de 31 años le gusta que le hablen sucio “pero con hablar sucio quiero decir mensajes como ‘no me dejes nunca’ o ‘mataría por ti’”. En la línea de la fantasía sexual más común entre lasmujeres, parece que a Kristen le gusta sentirse en cierta forma dominada y deseada por su pareja.

 La importancia de los preliminares

 Exacto, siguen siendo importantísimos y pasárnoslos por alto puede desembocar en un encuentro sexual rápido y poco placentero para ellas. En muchas ocasiones, de lo que ocurra en la previa puede depender el desenlace final y conseguir un grado de excitación óptimo durante los preliminares puede conducir a las mujeres a disfrutar no sólo de un placer final sino de varios orgasmos de diferente intensidad durante el sexo.

 Erin, de 20 años, comenta que la postura que más le gusta es cuando ella está encima pero añade “hay un montón de juegos preliminares que se pueden hacer antes de la penetración”. Ella tiene claro que no son un simple trámite y que hay que “trabajarlos al menos durante 15 minutos”.

 Descubre dónde está y hazte clitoridiana

 Según muchos expertos, el orgasmo clitoridiano es el más satisfactorio para las mujeres. Una vez descubren dónde está el ‘botón del placer’, a muchas les da lo mismo que sus parejas se acuerden de excitarlo que hacerlo ellas mismas: “Siempre llego al clímax si me acaricio yo misma el clítoris mientras que la otra persona me estimula vaginalmente”, comenta Mariella, de 27 años, quien aprovecha para recomendar otro punto erógeno poco concurrido en el sexo heterosexual: la excitación anal. “No hace daño, y si lo hace, es que lo estás haciendo mal”, puntualiza Mariella.

 El 67% de las mujeres admite haber fingido alguna vez un orgasmo

 Regina, de 32 años, es otra de las defensoras de la excitación de este órgano femenino –cuya única función es dar placer a las féminas– y propone conseguirla usando juguetes sexuales: “Mi clítoris necesita una estimulación intensa y para mí los vibradores son casi la única manera de alcanzarla. Mis relaciones sexuales, por lo general, incluyen bajar con uno como parte del juego sexual y sacarlo de nuevo después de que mi novio haya terminado. Me hacen sentir particularmente excitada”.

 Pechos y pezones: los coprotagonistas

 Los pezones, al igual que los genitales, están llenos de terminaciones nerviosas y son una de las zonas erógenas clave para conducir excitar a las mujeres. Aprender a acariciarlos y estimularlos –masajeándolos con un aceite, pasando un hielo o algo frío alrededor de la aureola o mordisqueándolos con cuidado para no hacer daño– puede ser la clave para conseguir un orgasmo especialmente placentero.

 “Que me laman los pezones y me hablen con voz sexy. Con esta combinación casi ni importa lo que me digan, siempre y cuando no sea algo racista, homófono, sexista o que implique llamarles ‘papá’ o algo parecido”, comenta Jessica de 28 años.

 "Cuando estos métodos no consiguen los fuegos artificiales en la entrepierna femenina, terminamos culpándonos a nosotras mismas"

 Marcy, de 24 años, coincide con ella sin olvidarse del otro punto clave mencionado: “Creo que el clítoris y la estimulación del pezón son siempre el mejor camino a seguir. Tienen un grado de intensidad muy particular y no siempre se llega a buen puerto si la otra persona no lo hace adecuadamente. Tal vez el mayor misterio sea cómo conseguir los picos de placer, pero si funciona, es realmente una victoria”.

 No todo es penetración: triunfos mediante el sexo oral

 Varias mujeres declararon que les resultaba muy complicado llegar al orgasmo vaginal y que incitaban a sus parejas a ‘terminar la faena’ mediante el cunnilingus. Mariah, de 24 años, lo tiene claro: “Definitivamente no tengo una manera segura de conseguir llegar al clímax, pero la maniobra con la que más éxitos consigo es con el sexo oral. No hay duda”

 

2/09/2025

¿El sexo acaba al llegar al clímax? La guía definitiva para ser multiorgásmico (y es válida para ellos y ellas)





Las mujeres no tienen el periodo refractario que se produce en los varones después de haber eyaculado, por lo que pueden despertar su deseo minutos después. ¿Y los hombres? También

 En cuestiones de cama podría decirse que no hay un sexo ganador. Si bien, por lo general, los hombres tienen una mayor facilidad para alcanzar el orgasmo, las mujeres pueden disfrutar de multiorgasmos: es decir, alcanzar el clímax varias veces durante una misma sesión. “Es cierto que las mujeres tienen más probabilidades de ser multiorgásmicas, pero la buena noticia es que los hombres también pueden experimentar esta sensación (o algo muy similar) con un poco de entrenamiento” comenta la sexóloga Megan Stubbs en Yahoo Health. Estos son los pasos que hay que seguir para disfrutar mucho practicando relaciones sexuales. Sustituye la clásica pregunta del ‘¿has llegado?’ por un satisfactorio ‘¿cuántas veces?’.

El orgasmo múltiple en mujeres

Por lo general, las mujeres necesitan más estimulación que los hombres para alcanzar el clímax, pero una vez llegan son capaces de mantenerse excitadas durante más tiempo y estar relativamente preparadas para tener otro. Ellas no tienen el periodo refractario que se produce en los varones después de haber eyaculado por lo que pueden despertar su deseo de nuevo incluso horas después de haber tenido un orgasmo. “La gente tiene una idea equivocada con el momento en el que se produce el multiorgasmo: el segundo no tiene porqué ser necesariamente segundos después del primer orgasmo”, explica Stubbs quien dice que “podría ser cinco, diez o quince minutos más tarde”. Es bastante común que se dé un periodo de tiempo entre un orgasmo y otro y su duración dependerá de la intensidad de los anteriores y de cuando dejan de sentirse.

El orgasmo múltiple (también) en hombres

La clave para que los hombres puedan disfrutar de múltiples orgasmos durante una sesión de sexo es comprender que el clímax y la eyaculación no son la misma cosa”, explica la sexóloga: “En realidad son dos funciones separadas que tienden a ocurrir simultáneamente. Una vez que un hombre eyacula entra en el período refractario, que inhibe la posibilidad de tener más orgasmos”, explica la sexóloga quien asegura que si son capaces de separar estas dos acciones podrán alcanzar el clímax cuantas veces lo deseen.

No todo el mundo disfruta de múltiples orgasmos cada vez que tienen sexo porque, en la mayoría de los casos, se necesita práctica

Stubbs recomienda a todos aquellos interesados en multiplicar su capacidad orgásmica, hacerse asiduos del sexo tántrico: “Con este los hombres pueden realmente separar el orgasmo de la eyaculación, por lo que son capaces de tener orgasmos múltiples y no limitarse a eyacular y ya está”, explica. Si realizar estas prácticas da cierto vértigo o se percibe como un imposible, no hay problema, la sexóloga asegura que con realizando ejercicios de relajación y respiración adecuados se pueden conseguir resultados similares.Practicar y planificar

Visto así, parece loco pensar que haya personas que se conformen con un único orgasmo pudiendo disfrutar de varios. Pero hay una buena razón por la que no todo el mundo disfrute de múltiples orgasmos cada vez que tienen sexo: en la mayoría de los casos, se necesita práctica y muchos no invierten su tiempo libre en aprender. “Lo importante es conseguir cierta sintonía con nuestro cuerpo e ir averiguando lo que nos funciona”, dice Stubbs. ¿Cómo descubrirlo? La experta recomienda realizarse exploraciones a menudo –tanto en solitario como acompañados de sus parejas– y probar cosas nuevas para descubrir cuáles conducen y cuáles no hacia el objetivo. “Usar juguetes sexuales puede resultar de gran ayuda en la búsqueda de los orgasmos múltiples”, recomienda. Por ejemplo, con un vibrador podemos descubrir si disfrutamos más teniendo una presión constante o nuestro grado de placer es mayor si hacemos movimientos circulares. “Para ambos sexos, los juguetes pueden añadir la variedad con la que se consigue mantener la excitación más allá del orgasmo”, asegura. Otro consejo útil es el de planificar las sesiones de sexo con antelación. La mayoría de la gente da por terminadas sus relaciones sexuales después del orgasmo. No hay nada de malo en ello, pero si quieres alcanzar el multiorgasmo tendrás que trazar un plan para que tu pareja quiera continuar tras el primer clímax: “Si se fijan las expectativas justo al comenzar a practicar sexo (e incluso días antes) aumentan las probabilidades de que ambos trabajen en equipo para mejorar los resultados”, recomienda la autora.

La clave está en la relajación

“Si hablas con cualquier sexólogo te dirá que tenemos que dejar de centrarnos en el orgasmo como el fin de todo y ver que las relaciones sexuales son algo más”, explica la experta. Si pensamos así nos obsesionamos tanto con llegar al clímax que no sólo se complica la posibilidad de tener varios orgasmos, sino quela presión y el ansia por llegar pueden incluso impediralcanzaruno. “En todas las situaciones, lo mejor es relajarse y disfrutar”, recomienda Stubbs. “Una persona puede tener un objetivo concreto o un deseo en mente cuando llega a la cama, pero este no debe marcar el ritmo de todo el acto”. El segundo orgasmo no tiene por qué ser necesariamente segundos después del primero, podría ser cinco, diez o quince minutos más tarde Además de controlar la respiración, los movimientos y mantenernos en un estado de ánimo relajado, es importante no correr. Por mucho que queramos llegar al orgasmo, las prisas no son buenas consejeras y la sobreestimulación puede desembocar en orgasmos poco placenteros y de una intensidad leve. Recuerda que en cuestión de multiorgasmos también prima más la calidad que la cantidad. No hay que obsesionarse con llegar ni con ganar el partido por goleada, “solo hay que centrarse en el placer que se está sintiendo en el momento y disfrutar de la relación que estás desarrollando contigo mismo y con tu pareja”, insiste la sexóloga.

 Alba Ramos Sanz - El Confidencial





Kegel exercises for men: Understand the benefits

 


Kegel exercises for men can help improve bladder control and possibly improve sexual performance. Here's a guide to doing Kegels correctly.

 Kegel exercises can strengthen the pelvic floor muscles. These muscles support the bladder and bowel, and they affect sexual function. With practice, you can do Kegels just about anytime.

 Before you start doing Kegel exercises, learn how to find the correct muscles and understand the proper technique.

 Benefits of Kegel exercises for men

Muscles targeted during male Kegel exercises

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Male pelvic floor muscles

Many factors can weaken your pelvic floor muscles. These include:

 Surgery to remove the prostate, also called radical prostatectomy.

Overactive bladder.

Aging.

Being overweight.

Straining from constipation or lots of coughing.

You might benefit from doing Kegel exercises if you:

 Dribble after urination, usually after you've left the toilet.

Leak urine, also called urinary incontinence.

Leak urine after having a strong, sudden urge to urinate. This is called urge incontinence.

Leak stool, also called fecal incontinence.

Kegels help some people stop these leaks. Kegels also may improve sexual function. But talk with your healthcare professional before you start doing these exercises. Ask if Kegels are right for you.

 

How to do Kegel exercises for men

To get started:

 Find the right muscles. To find your pelvic floor muscles, tighten the muscles that you use to keep from passing gas or to stop urinating midstream. These actions use your pelvic floor muscles. You also can place your finger into your anus and squeeze as if trying to hold in urine. A feeling of tightness on your finger means you're squeezing the pelvic floor muscles. Once you've found the right muscles, you can do Kegel exercises in any position. At first, you might find them most easy to do while lying down.

Perfect your technique. Tighten your pelvic floor muscles. Squeeze them for three seconds and then relax for three seconds. Try it a few times in a row. When your muscles get stronger, you can do Kegel exercises while sitting, standing or walking.

Keep your focus. For best results, focus on tightening only your pelvic floor muscles. Try not to flex the muscles in your stomach area, thighs or buttocks. And don't hold your breath. Instead, breathe freely during the exercises.

Repeat three times a day. Aim for at least three sets a day. Work up to doing 10 to 15 Kegels in each set. You could aim to do these sets in different positions. For example, you could do one set lying down, one set seated and one set standing. You also can ask your healthcare professional to make a Kegel exercise plan that's tailored just for you.

When to do your Kegels

Make Kegel exercises part of your daily routine. Some ways to do that include:

 Fit in a set of Kegels every time you do a routine task, such as brushing your teeth or making breakfast.

Do another set after you urinate, to get rid of the last few drops of urine.

Squeeze your pelvic floor muscles just before and during any activity that puts pressure on your stomach area. Examples are sneezing, coughing, laughing or heavy lifting.

Don't do Kegels while you urinate. Stopping your bladder from emptying could raise your risk of a bladder infection.

 When you're having trouble

If you're having trouble doing Kegel exercises, ask your healthcare professional for help. Your healthcare professional can show you how to strengthen the correct muscles. So can a physical therapist who has experience teaching pelvic floor exercises.

 Your healthcare professional may suggest other techniques to try along with Kegels. One technique is called biofeedback. A small pressure sensor placed in the rectum measures pelvic floor activity as you relax and squeeze your pelvic floor muscles.

 Another technique that may help is called electrical stimulation. A device releases a mild electric current that causes you to squeeze your pelvic muscles as you would during Kegels.

 When to expect results

If you do Kegel exercises regularly, you can expect results within a few weeks to a few months. For example, you may leak urine less often. To keep getting benefits from Kegels, make these exercises a lasting part of your daily routine.

By Mayo Clinic Staff

El multiorgasmo en hombres existe: así es como lo puedes alcanzar

 



Los varones capaces de alcanzar el clímax repetidamente, ¿nacen o se hacen? Algunos expertos señalan que la multiorgasmia está al alcance de nuestra mano a partir de determinadas técnicas.

La leyenda señala que tan sólo las mujeres pueden ser multiorgásmicas, pero no es así. Cada vez son más los sexólogos que defienden que los hombres pueden alcanzar dicho clímax, especialmente después de que William Hartman y Marily Fithian publicasen en 1986 'Any Man Can', un clásico de la multiorgasmia que le costó la excomunión del mormonismo a su autor, uno de los terapeutas sexuales más celebres de Estados Unidos. Desde entonces, los multiorgasmos masculinos han dejado de ser un mito para convertirse en una realidad en boca de todos. En todo caso, la duda surge respecto a qué entendemos por multiorgasmo en el caso de los hombres. Mientras en el caso de las mujeres este suele referirse a una secuencia de orgasmos de intensidad semejante, en los hombres se refiere tanto a eso mismo –un conjunto de sensaciones placenteras que se suceden sin llegar a eyacular– como a la supresión del período refractario, es decir, la fase que sucede a la eyaculación en la que el hombre no puede conseguir una erección. Pero por lo general, los varones multiorgásmicos tienen la capacidad de detener la eyaculación cuando están a punto de alcanzar el orgasmo y, a pesar de ello, obtener un gran placer sexual. 

El afortunado varón tenía la rara habilidad de no pasar el período refractario, lo que le permitía aumentar el número de orgasmos que experimentaba Algunas investigaciones, como la publicada en el 'Journal of Sex Education and Therapy', han intentado comprobar si de verdad existen estos hombres multiorgásmicos y han descubierto que así es. En el estudio al que nos referimos, el participante llegó a alcanzar seis orgasmos en un período de 36 minutos, en el cual no perdió la erección en ningún momento. En este caso, el afortunado varón tenía la rara habilidad de no sufrir el período refractario en el que el hombre sienta excitación sexual, lo que le permitía aumentar sensiblemente el número de orgasmos que experimentaba.

El camino hacia la multiorgasmia

¿El multiclimático nace o se hace? Lo más probable es que, como tantas otras cosas en esta vida, todos los varones puedan conseguir un placer semejante (al menos, en lo que se refiere a retrasar el orgasmo para alcanzar un clímax continuado), sólo que es probable que algunos hombres estén más predispuestos genéticamente que otros. No obstante, sexólogos como Douglas Abrams y Matak Chia, autores de 'The Multi-Orgasmic Man: Sexual Secrets Every Man Should Know' (Harper Collins) han desarrollado estrategias que permiten retrasar el orgasmo evitando llegar al punto de no retorno. La mayor parte de técnicas pasan por el autocontrol y fortalecimiento de los músculos pélvicos, que son los que se tensan cuando alcanzamos el orgasmo. Sostienen la vejiga y ayudan a controlar el flujo de orina, por lo que en muchos casos, se recomienda su refuerzo a aquellos hombres que tienen problemas de incontinencia urinaria. Los ejercicios Kegel de fortalecimiento pélvico, además, se emplean en algunos casos de tratamiento del cáncer de próstata. Esta práctica, que recibe su nombre del ginecólogo Arnold Kegel, que los diseñó en el año 1948, también es utilizada por las mujeres con problemas de anorgasmia. Sin embargo, los hombres también pueden practicarlos para mejorar sus funciones sexuales.

 La Clínica Mayo ha desarrollado una breve guía para aquellos hombres que, aparte del tratamientos de hipotéticas enfermedades, deseen reforzar fácilmente su zona genital. Estos son los cuatro pasos: Encuéntralos. Una de las grandes dificultades es averiguar dónde se hallan exactamente estos músculos que queremos reforzar. Podemos hacerlo, por ejemplo, deteniendo la micción de repente o fijándonos en qué zona se tensa cuando retenemos nuestros gases, pues son aquellos que debemos trabajar. Sin embargo, no debemos dejar de orinar repentinamente a menudo, ya que puede ser dañino para la vejiga. Aprende la técnica. Básicamente, los ejercicios Kegel consisten en tensar dichos músculos, mantener el esfuerzo entre unos tres y cinco segundos y relajarse. Es necesario repetir el proceso unas cuantas veces, entre 10 y 20. Aunque se pueden realizar en cualquier posición (de pie, andando o tumbados), los expertos recomiendan practicarlos por primera vez cuando estemos relajados en la cama, puesto que resultará más sencillo. 

La sexóloga y autora de 'Sex Yourself' Carlyle Jansen sugiere una divertida alternativa en 'Alternet': poner una toalla encima del pene erecto para ver cómo asciende y desciende al ritmo de la tensión de nuestros músculos. Concéntrate. La Clínica Mayo recuerda que es importante mantener la atención en el ejercicio que estamos realizando para que este sea realmente útil. Como explica un documento publicado por el Departamento de Justicia de California, en el proceso no debemos dejar de respirar ni apretar los músculos del estómago, los muslos o el trasero, algo que puede ocurrir fácilmente mientras practicamos el ejercicio y que provoca que lo hagamos mal. 

Mientras realizamos los ejercicios Kegel, tenemos que respirar normalmente. Una buena estrategia es ponernos frente a un espejo cuando estemos haciendo los ejercicios, puesto que de esa manera comprobaremos si estamos moviendo los músculos correctos o no. Repite tres veces al día. Para que esta práctica resulte realmente útil, necesitamos llevarla a cabo regularmente. La fórmula ideal, según la Clínica Mayo, es realizar 10 repeticiones en tres distintas ocasiones a lo largo del día.

El camino alternativo a los orgasmos

Como hemos explicado, estos ejercicios suelen utilizarse para reforzar la zona pélvica, algo que, de paso, sirve para gozar de orgasmos más potentes y de un mayor control sobre los propios reflejos. Una cualidad que puede ser de ayuda a la hora de dar marcha atrás cuando consideremos que vamos a alcanzar el orgasmo. Sin embargo, es un método que tiene un gran número dedetractores, puesto que provocaque, en lugar de relajarnos y disfrutar, nos preocupemos continuamente por retrasar el clímax. 

Uno de ellos es el doctorCorey Wayne, que desarrolló un peculiar método alternativo: elKSMOoKey Sound Multiple Orgasm, que recurre aun sonido vibratorio semejante al del ronroneo de un gato acompañado de una ligera estimulación en el área del perineo (la que se encuentra entre el escroto y el ano), que cada vez más es considerada “el punto G masculino”. En lugar de intentar alcanzar cuanto antes el orgasmo, debemos tomarnos nuestro tiempo para conseguir prolongar el placer.

El Confidencial - Nota

Verdades, mentiras, mitos y curiosidades sobre el orgasmo

 

Expertos desvelan qué es ficción y qué realidad


 Ha habido tantos tabúes acerca del orgasmo a lo largo de la historia que ha quedado envuelto en una neblina de leyendas, mitos y mentiras. Los sexólogos Santiago Frago y Nayara Malnero indican qué es ficción y qué es realidad.

  1. ¿Es posible dudar de si has tenido o no un orgasmo?

«La duda indica que no has tenido un orgasmo. El orgasmo es una experiencia singular y una mujer que lo ha sentido no tiene dudas», sentencia Frago. Entre un 10 y un 15% de las mujeres nunca han tenido un orgasmo. En los hombres, eyaculación y orgasmo suelen ir unidos, así que tienen menos dudas.

  1. ¿Se pueden tener orgasmos durmiendo?

«Si una mujer nunca tiene orgasmos despierta, suele tener orgasmos durmiendo en algún momento de su vida. Es una realidad», afirma Frago.

  1. ¿Los hombres fingen orgasmos?

Nayara Malnero se muestra tajante: sí. Lo tienen más complicado para engañar, pero lo hacen. «Con preservativo es más fácil», indica. ¿Por qué lo hacen? Por lo mismo que las mujeres: por no herir egos.

  1. ¿Hay diferentes tipos de orgasmos?

«No, aunque sí hay modos diferentes de llegar a ellos. No hay orgasmos vaginales, clitoridianos, pectorales, linguales… Y, desde luego, el coito vaginal no es la manera más lógica de que una mujer llegue a él, porque la vagina es un órgano con discreta sensibilidad. La sede central del orgasmo reside en el clítoris, que puede ser estimulado directamente o indirectamente con la penetración vaginal», desarrolla Frago.

  1. ¿El punto G es infalible?

Hay mucha mitología en torno al punto G, ubicado en los genitales femeninos. Incluso hay quien cree que es leyenda. Pero no, no lo es, existe. Su estimulación provoca orgasmos intensos y distintos a los demás. De ahí que se busque como si fuese el arca perdida de Indiana Jones. Pero, ojo, «tampoco es un botón mágico», aclara la sexóloga Nayara Malnero. «Es una zona extrasensible, pero hay que estimularla», aclara. No vale con encontrarla y pulsar como si estuvieses llamando al ascensor.

  1. ¿El tamaño del pene sí importa, aunque sea un poco, verdad?

«Nooo. Es todo psicológico. La vagina mide unos ocho centímetros. Es algo absurdo», indica Malnero. El poder de un pene grande está en nuestras cabezas, en que podamos sentirnos más o menos atraídos por un miembro así, lo mismo que podemos dar importancia a la estatura o el tamaño de los pechos. Si en tu mente le das importancia, la tendrá, claro, pero no por razones objetivas. Lamentablemente, es un tema que trae a muchos hombres de cabeza. Pero, como recalcan una y otra vez Malnero y Frago, hay que recordar que pocas mujeres llegan al orgasmo sólo con la penetración vaginal. Seguimos viviendo en una sociedad falocrática, sí. Aunque, si echamos un vistazo a la juguetería erótica para mujeres, veremos que cada vez hay menos artilugios 'penetradores' y más para estimular puntos como el clítoris.

¿Sabes cuánta gente nunca ha tenido un orgasmo?



 Aunque es un problema que afecta más a las mujeres, ellos tampoco

 se libran... pero casi todos se lo callan.


Hablamos de sexo cada vez más y mejor, sí, pero todavía queda mucha ignorancia y no pocos tabúes. Uno de los principales es la ausencia de orgasmos. No la falta de culminación durante un encuentro o en alguna etapa concreta de la vida, no: hablamos de personas que nunca han tenido uno.Esta gente existe, vive entre nosotros y es perfectamente normal –ni son alienígenas, ni los reconoceremos por sus ojos inyectados en sangre–, lo único que tienen de extraordinario suele ser una enorme capacidad para llevar en secreto este problema.

¿Serán muchos? Nos lo estaremos preguntando ahora mismo, ¿verdad? Bueno, pues es un problema más frecuente de lo que creemos: al menos una de cada diez mujeres no sabe lo que es un orgasmo y tampoco conocen esta sensación algunos hombres, aunque son tan pocos que ni siquiera se encuentran datos fiables al respecto. Las investigaciones de los principales institutos de sexología del mundo únicamente establecen que un 8% de los varones ha tenido algún periodo de ausencia de orgasmos, que no es lo mismo que no haber sentido uno nunca. Según el prestigioso 'Journal Of Sexual Medicine', algo así como la biblia de EE UU sobre este tipo de estudios, si todas las disfunciones sexuales están infradiagnosticadas, la ausencia de orgasmos en hombres (aneyaculación) se lleva la palma y los pocos casos que hay se quedan, según temen, indocumentados.

«La mayoría de los afectados y afectadas se lo calla», confirma la sexóloga Lurdes Lavado, del centro Alborabide. En su consulta ha visto sobre todo a mujeres que nunca han experimentando un orgasmo, «casi todas ya de cierta edad, aunque también hay chicas jóvenes». Les cuesta contarlo, pero menos que a los hombres, que consideran este problema algo tan grave y vergonzoso que solo quieren taparlo.

Para la sexóloga, la 'culpa' de que algunas personas nunca puedan disfrutar de este momento tan especial gira en torno a un eje principal: «El miedo a perder el control, bien por la educación que han recibido, bien por su forma de ser». ¿Hay un perfil tipo de personas con este problema? Sí. Normalmente, son individuos calculadores y controladores, que tienen dificultades para dejarse llevar y ser espontáneos. Porque el clímax sexual es una mezcla perfecta de factores psicológicos y físicos que interactúan y, si el cerebro no 'da permiso' para que las hormonas y las conexiones nerviosas hagan su trabajo, el orgasmo nunca llegará. En esto parece que los hombres se dan más licencia: según un reciente estudio de los Archives of Sexual Behavior (EEUU), el 95% de los varones logra siempre el orgasmo, frente al 65% de las mujeres, de ahí que se hable de la brecha orgásmica entre géneros.

Siempre hay esperanza

Así que, si descartamos causas físicas, los expertos concluyen que no hay fármacos para 'curar' la falta de orgasmos. La solución pasa por acudir a la consulta de un sexólogo y buscar solución. Porque no hay que resignarse: con una buena atención, se puede lograr el primer orgasmo aunque la juventud ya haya quedado muy atrás. «Lo primero es hacer ver a quien tiene este problema que no es un bicho raro y aclarar que no tiene que hacer caso a todo eso de los multiorgasmos y tal. Luego, les enseñamos técnicas. Y, sobre todo, en el caso de las mujeres, incidimos en la estimulación del clítoris.A estas alturas todavía hay frustración si la mujer no logra el orgasmo con la penetración vaginal. Y eso les preocupa a ellas y a ellos, claro, que llevan mal que el 'superpoder' de su pene no funcione», apunta Lavado. Según explica, recientemente ha tenido en su consulta una pareja que rondaba los 70 años, muy preocupada por este problema. Les 'recetó' un vibrador de clítoris. Trabajaron en el tema.Problema solucionado.

Una de las mejores partes de su especialidad es cuando las pacientes regresan y les cuentan cómo ha cambiado su vida al tener su primer orgasmo. «Dicen que es una sensación genial, distinta a la excitación, saben que ha pasado 'algo distinto' y quieren más –apunta la sexóloga–. ¡Pero algunas se asustan y todo de esa pérdida de control!». «Es tal la intensidad que parece que ha habido hasta fuegos artificiales», añade María Mavji, sexóloga y terapeuta de parejas de TherapyChat, plataforma de psicólogos online, quien no obstante subraya lo siguiente: «la mayoría de las personas que acuden a terapia finalmente llegan a conseguir el orgasmo. Pero lo que hago es quitarles la presión de tener que tenerlo».

Juguetes sexuales y dejarse llevar, dos buenos consejos

Un historial de abusos, aburrimiento al mantener relaciones, falta de 'cultura sexual', ideas negativas sobre el sexo forjadas en la infancia o la adolescencia, vergüenza a expresar los deseos en pareja, algunos antidepresivos, desórdenes hormonales, ciertas enfermedades crónicas, daños en el sistema nervioso producidos por patologías... Algunas de estas causas pueden explicar la ausencia de orgasmos durante toda la vida sexual de una persona, pero otras solo justificarían una falta temporal, lo que se conoce como anorgasmia secundaria.

«El 90 % de las veces la razón es más mental que física. En estos casos, es habitual que esté vinculada a algún tipo de experiencia traumática, a una educación sexual bastante rígida o, incluso, a problemas de autoestima. También influye el estar pendiente del acto sexual mientras lo practicas y no dejarse llevar ni lograr desconectar», recalca añade María Mavji.

«Son muchos los sexólogos que utilizan juguetes eróticos en sus terapias, porque son perfectos para romper tabúes, perder vergüenzas y abrirnos a nuevas experiencias. Favorecen el autoconocimiento tanto de nuestro cuerpo como de nuestros gustos y nos enseñan algo que con frecuencia se olvida: hay tantas sexualidades como personas y no todas disfrutamos ni 'orgasmamos' con las mismas cosas», advierte Sara Martínez, experta de la marca de artículos sexuales EroticFeel.

Solange Vázquez - EL CORREO

Así 'cambia' el orgasmo tu cuerpo... Comprueba con un test cuánto sabes

 


Test sobre el orgasmo ·

 El momento del éxtasis sexual es una bomba que genera alteraciones físicas a nivel global: cardiovascular, químico, hormonal, muscular... y toda una revolución que afecta hasta a la percepción del tiempo.


¿Sabrías hacer una descripción –algo elaborada– de un orgasmo? ¿Cómo le explicarías lo que se siente a alguien que nunca lo ha experimentado? Y no vale decir 'placer' o 'gustirrinín' y ya está. Si lo piensas bien, optes por un tono poético, místico o muy técnico, no es tan fácil. Ni siquiera para los expertos. De hecho, uno de los grupos de divulgadores y especialistas sobre el tema más reputados del momento–Carlos Beyer, Barry R. Komisaruk, Beverly Whippe y Sarah Nasserzadeh– califica el orgasmo como «uno de los procesos biológicos más complicados que conocemos». Lo consideran «una descarga explosiva de tensiones neuromusculares» y también «un placer intenso que genera un estado alterado de conciencia». ¡Es tantas cosas en una...! «Definirlo es difícil porque es una vivencia personal: en todo caso, supone una experiencia compleja de placer global, variable, transitoria y con traducciones físicas evidentes. Es sensorial, vascular y neurológica... Algo subjetivo pero con traducción física objetiva», explica Santiago Frago, codirector del Instituto Amaltea de Sexología de Zaragoza y miembro de la junta directiva de la Federación Española de Sociedades de Sexología.

Es decir, aunque sea difícil poner puertas al campo, sí se puede decir sin temor a equivocarse que el orgasmo provoca un conjunto de cambios en nuestro cuerpo que son más o menos comunes a todos los individuos, si bien es cierto que cada persona vive unos con más intensidad que otros y que el ramillete de alteraciones no tiene por qué cumplirse en su totalidad. Además, en contra de lo que se pueda pensar, la mayoría de estas manifestaciones físicas del orgasmo son compartidas por hombres y mujeres. De hecho, Beyer, Konisaruk, Whippe y Nasserzadeh realizaron una investigación y pidieron a universitarios de ambos sexos que describiesen qué sienten durante el clímax sexual. Borraron cualquier rastro del género de los participantes y presentaron los escritos a un jurado de expertos (sexólogos, ginecólogos, médicos) que, sorprendentemente, fueron incapaces de discernir si el autor era una chica o un chico. Conclusión: ¡No somos tan diferentes en esto!

¿Más simulitudes entre sexos? Sí. Tradicionalmente se habla de las fases de deseo, excitación, orgasmo y resolución, aunque cada vez hay más estudiosos que consideran que no tienen por qué cumplirse todas ellas y que algunas pueden repetirse. Es decir, no es un proceso lineal e inexorable. Parece que hombres y mujeres seguimos esquemas parecidos.

Y otra verdad poco cuestionada y común a ambos sexos: todos buscamos alcanzar este goce –en pareja, en solitario– porque sienta bien, una de las pocas cosas en las que el ser humano ha llegado a cierta unanimidad. «El orgasmo concluye con la liberación de tensión sexual y con una sensación ulterior de bienestar y relajación. Ya lo decía Jane Birkin (la que cantaba sensualmente aquello de 'Je t'aime... moi non plus'): 'Puede que el sexo no alargue la vida, pero la abstinencia la hace interminable'», señala Frago. Para nuestro cuerpo, el orgasmo es una revolución, un auténtico festival. Todo empieza en nuestro sistema nervioso: el cerebro y la médula espinal, que, ante los estímulos, empiezan a mandar mensajes a diestro y siniestro a las hormonas y a distintas zonas de nuestra anatomía. Pupilas dilatadas, rubor sexual –hasta han bautizado con el nombre 'orgasm' a algún colorete superventas–, sudoración... Que empiece la fiesta. Estas son algunas de las alteraciones que experimenta nuestro organismo:

Suben las pulsaciones
Corazón

«Es como si hiciésemos cardio en el gimnasio, ya que aumenta el ritmo cardiaco como si realizásemos una actividad física de potencia baja o moderada», explica la sexóloga Nayara Malnero. Suben las pulsaciones, –algunos estudios revelan que hasta alcanzar unas 160 por minuto, aunque lo más habitual es de 100 a 130–, pero no sólo por el esfuerzo físico del acto sexual, sino por el orgasmo en sí (si estás totalmente pasivo, también te subirán). Además, se incrementa la presión arterial.

Máximo rendimiento

Aparato respiratorio


Sí, la respiración se acelera. Hay que darse cuenta de que, una vez iniciado el proceso de excitación, es como si alguien pisase el acelerador del coche. Y el cuerpo se prepara para rendir al máximo. Así, aumenta la ventilación pulmonar. «Ayuda a respirar mejor. Si, por ejemplo, tienes un catarro, se te abren hasta las fosas nasales», apunta Malnero. En algunas personas se produce tal hiperventilación, si el orgasmo es muy intenso, que hasta pueden sufrir una pequeñísima pérdida de consciencia de unos pocos segundos. Se cree que es por los intensos cambios respiratorios, que contraen la aorta, la arteria principal del cuerpo.

El que da prioridad al placer

Cerebro


Ay, el responsable de todo. La escritora Isabel Allende ironiza diciendo que el punto G –esa parte de la anatomía de la mujer cuya estimulación provoca intensos y distintivos orgasmos– está en el cerebro y que quien busque más abajo va desencaminado. Y los estudios científicos parecen darle la razón. Primero, porque en la fase de deseo y excitación el cerebro empieza a mandar señales para poner el cuerpo a tono con hormonas 'felices' y todo tipo de ayudas. Y, segundo, porque, a nivel psicológico, tiene que dar 'permiso' para que se produzca el orgasmo. ¿Cómo es esto? Muy fácil, en condiciones normales tenemos activadas zonas del cerebro responsables del temor, la ansiedad y la percepción de peligro (la amígdala). Eso nos hace ser cautos y estar alerta. Pero, para alcanzar el orgasmo, el cerebro tiene que 'desactivar' estas zonas 'prudentes' para que el centro del placer (núcleo accumbens) tome el control, mande sangre a los genitales y ordene cambios neuroquímicos que nos ponen 'on fire' hasta que el orgasmo llega. Cuando es así, hay hasta cierta alteración de la conciencia –algunos estudios incluso refieren pérdida de la noción del tiempo y de la percepción de peligro– e incluso se produce una inhibición del dolor, ya que la zona cerebral donde reside queda en penumbra para que 'brille' la del placer. Por eso no es de extrañar que después alguien se descubra un arañazo, una marca, un moratón o un tirón muscular que se ha generado en el fragor sexual y que ha sido ignorado habilmente por el cerebro.

A lo grande

Genitales

Cuando una persona se excita sexualmente, algunos de los cambios más visibles se producen en los genitales, a donde llega un aporte extra de sangre. Se hinchan, literalmente. Tanto el pene como el clítoris. En el caso del miembro viril, éste queda en erección, los testículos y el glande aumentan de tamaño y se producen contracciones en los músculos de la zona genital y del esfínter anal para expulsar el semen (eyacular) cuando se produce el orgasmo, que dura unos segundos (es muy variable). Después de este despliegue, todo vuelve a su tamaño y el varón deberá esperar un tiempo hasta tener otro orgasmo (desde unos minutos hasta varios días, sobre todo en los hombres de cierta edad). Vamos, que no pueden encadenar un orgasmo tras otro. En la mujer, sin embargo, es diferente: el clítoris se llena de sangre, se agranda –hasta puede duplicar su tamaño– y se enrojece la zona genital, que también se humedece. En el momento del orgasmo, habitualmente por la estimulación del clítoris, que está lleno de terminaciones nerviosas, los músculos genitales y el útero experimentan contracciones rítmicas (una cada 0,8 segundos). El ano se estrecha y también las paredes de la entrada de la vagina. El útero se eleva. Cuando termina el orgasmo, segundos después, la zona sigue, por así decirlo, 'congestionada' –llena de sangre– y, si continúa la estimulación, la mujer puede experimentar otros orgasmos –como una sensación ondulante– sin hacer apenas pausa.

«La diferencia fundamental sería que el orgasmo masculino, que suele ir acompañado de la eyaculación, tiene una finalidad lúdica y reproductora, mientras que el orgasmo femenino es fundamentalmente lúdico. Y que la capacidad de 'multiorgasmia', es decir, tener varios orgasmos consecutivos en breve espacio de tiempo, suele ser más propio de alguna mujer que del hombre», resume Santiago Frago, quien advierte que las comparativas sobre la duración e intensidad de orgasmos masculinos y femeninos «no han arrojado datos concluyentes».

Tensión-relajación
Músculos

A nivel muscular, la tensión que va creciendo hasta que 'estalla' en el orgasmo para después dar paso al relax es muy evidente. El cuerpo de hombres y mujeres se va preparando para el éxtasis tensando los músculos. En los varones se aprecia sobre todo en muslos y glúteos. Pero ocurre en ambos sexos. Y, tras el aumento de tono muscular, llega el orgasmo y se originan espasmos musculares en toda la zona perineal. Hasta se pueden llegar a entumecer las piernas. «Luego, todo lo que se ha tensado, se destensa y se llega a un relax máximo», apunta la sexóloga Malnero, quien hace una larga lista de los 'beneficios' del orgasmo femenino: «Es un buen analgésico para el dolor menstrual, la cabeza... Mejora la calidad de pelo, la piel y las uñas, es una bomba de belleza». Quizá no sea la panacea, pero está claro que los humanos lo 'usamos' para subirnos el ánimo. Así se vio durante el confinamiento de la pasada primavera: el 82% de los españoles aseguraron que la masturbación les ayudó a sentirse mejor durante esta etapa tan dura. La mayor parte, un 60%, lo hacía para aliviar el estrés. Lo revelaba el Barómetro del Autoplacer 2020 –elaborado por la firma de bienestar sexual especializada en juguetería TENGA–, en el que España participaba por segundo año consecutivo y de nuevo con las cifras más altas de masturbación. Se ve que el orgasmo es un viaje de ida y vuelta que todo el mundo busca y está dispuesto a repetir.

Una bomba de hormonas y 'química'

«Los profesionales de la sexología reivindicamos un placer más allá del orgasmo, porque el orgasmo no es sinónimo de satisfacción sexual. Placer y orgasmo tampoco son sinónimos: el placer habla de recorridos amplios y el orgasmo de momentos; el placer sería una buena película y el orgasmo una escena muy interesante de la misma», subraya el sexólogo Santiago Frago, quien, no obstante, indica que una buena salud sexual y tener orgasmos conlleva beneficios hormonales y hasta en la sangre.

1. Aumenta la secreción de oxitocina y de DHEA (hormonas que mejoran la actividad cardiaca y una adecuada oxigenación).

2.⦁Durante el orgasmo disminuyen las plaquetas y el aumento de endorfinas relaja las paredes arteriales.

3.⦁Aumenta la producción de anticuerpos, hematíes, leucocitos y los valores de la inmunoglobulina A. Es un «antihistamínico natural».

4. Tras un orgasmo se liberan oxitocina y endorfinas, opiáceos naturales; todo ello favorece la relajación general, es sedante y regula el sueño.

5. En las mujeres,⦁la liberación hormonal disminuye la patología obstétrica, previene la endometriosis, regula el ciclo menstrual y facilita la fertilidad.

6. La depresión se asocia a valores bajos de serotonina y dopamina, sustancias que mejoran la comunicación entre las neuronas y relacionadas con el buen humor. La DHEA y la oxitocina calman la ansiedad, aplacan los temores y ejercen una acción antidepresiva.

Solange Vázquez - EL CORREO

El multiorgasmo en los hombres: verdades y mentiras de los clímax en cadena

 



Es un fenómeno mucho más frecuente en mujeres, pero también se da en los varones. ¿Cuál es el secreto?


El orgasmo es «uno de los procesos biológicos más complicados que conocemos». Lo dicen algunos de los especialistas más reputados, como Carlos Beyer, Barry R. Komisaruk, Beverly Whippe y Sarah Nasserzadeh. Y, si uno solo ya es complicado..., ¡qué decir de los multiorgasmos! Pues que se multiplican las complicaciones. Y, sobre todo, los falsos mitos, en los que a veces encuadramos algunas verdades. Tres expertos desbrozan este panorama para aclarar las dudas sobre este fenómeno.

  1. ¿Mucha leyenda urbana?

Sí, la gente exagera mucho (a veces 'notifica' multiorgasmos que no eran tal) e incluso también inventa mucho (la presión por ser una máquina sexual está muy arraigada en la sociedad). Con este panorama, muchas personas creen que lo del multiorgasmo es más una leyenda urbana que una realidad. Y no, se trata de «una posibilidad natural», indica Lucía Jiménez, sexóloga de la firma de bienestar sexual Diversual.

  1. 'Multi', secuencial... distintos

«Los orgasmos secuenciales son uno tras otro con un intervalo de 2 a 10 minutos aproximadamente entre ellos. Por otro lado, los múltiples son orgasmos que se experimentan sucesivamente, normalmente con pocos segundos o minutos de diferencia», apunta Mónica Chang, experta de de Iroha. Es decir, lo que los diferencia es el periodo de descanso entre orgasmo y orgasmo «y si la excitación baja para luego recuperarse o se mantiene», avanza Jiménez.

  1. ¿Hombres multiorgásmicos?

Andrés Suro, sexólogo de la firma de bienestar masculino MYHIXEL, es tajante: «Ni todas las mujeres son capaces de llegar al multiorgasmo, ni todos los hombres son incapaces de conseguirlo. La clave está en separar orgasmo de eyaculación: cuando un hombre eyacula, comienza una fase conocida como periodo refractario, en la que se recupera del desgaste que supone una eyaculación». Y hasta que no pasa este periodo posteyaculación –que puede durar desde unos minutos a varios días– es prácticamente imposible tener otro orgasmo. Pero, si el hombre ha tenido un orgasmo –que dura una media de 10 a 30 segundos– sin eyacular, sí es posible que encadene uno con otro y logre un multiorgasmo.

Los expertos coinciden en afirmar que este fenómeno es muchísimo más frecuente en mujeres, que no dependen de eyaculaciones ni de periodos refractarios. Los hombres, para colmo, tienen en algunos casos un obstáculo más: en ocasiones, tras el orgasmo, experimentan disforia postcoital, un estado psicológico negativo de tristeza o irritación que está relacionado con un pico en la segregación de la prolactina (cuyos niveles son más altos entre los varones). Por lo que, en esas situaciones, la posibilidad de otro orgasmo sería casi nula.

Y, aunque nos parezca mentira, hombres y mujeres no somos tan distintos en nuestros orgasmos: en ambos casos el promedio consta de unas 6-15 contracciones de alta intensidad durante unos 20-30 segundos.Y, más allá del cronómetro, las sensaciones son similares.

  1. Multiorgásmico se nace

Un mito muy extendido que los tres expertos quieren desmentir: con capacidad para el multiorgasmo se nace. Esto es falso. «La conducta sexual es aprendida. Se puede enseñar al cuerpo a vivir orgasmos. De hecho, al principio, a la mayoría de las mujeres les cuesta identificarlos porque no se corresponden a esa imagen hollywoodiense de clímax ruidoso. Conforme la experiencia se repite, la capacidad para detectar cuándo están a punto de darse y la amplitud de la vivencia aumentan. Lo mismo pasa con el multiorgasmo: mediante autoconocimiento, masturbación (vaginal, clitorial, anal, de zonas erógenas, con juguetes como los succionadores de clítoris, etc.) y técnicas como el 'edging' (estimular hasta sentir que se avecina un orgasmo y parar, para luego reanudar y multiplicar así la excitación) se puede favorecer el multiorgasmo», asegura Jiménez.

  1. No tan placenteros

En el imaginario popular el multiorgasmo es casi un superpoder, una explosión de placer. Bien, los expertos quieren desmentir este extremo. «Muchas personas comentan que viven los orgasmos múltiples como una sensación un poco más leve y menos intensa que los monoorgasmos», destaca Andrés Suro. «Las personas que experimentan multiorgasmos no tienen una sexualidad mejor o más rica. No es así necesariamente: la intensidad o la calidad de cada uno de los orgasmos puede ser completamente distinta. No caigamos en el mito de que, a cada orgasmo, el placer crece más y más hasta terminar en algún estado cercano al nirvana», confirma la sexóloga Lucía Jiménez. Cada orgasmo de la 'serie' puede ser distinto, tal vez el primero sea más tímido y el siguiente más profundo, o quizás tras el primero los demás se sientan como pequeñas descargas. «El orgasmo, múltiple o no, es un fenómeno subjetivo: habrá quien lo viva más desde un aspecto físico, de contracciones y jadeos, y otros como una experiencia emocional», recalca Jiménez.

  1. ¿Cuántos seguidos?

«No existe un número medio o máximo de orgasmos que se pueden tener. En el estudio 'Development of a woman's múltiple orgasm pattern; a research case report' (1982) se enseña a una mujer de 36 años con limitada experiencia sexual a entrenar sus orgasmos. Las sesiones se repartieron en un espacio de tiempo de 5 meses y, de la tercera sesión, en la que ya experimentaba tres orgasmos en siete minutos, pasó a tener siete orgasmos en dieciséis minutos en la penúltima sesión. El potencial es grande, pero ello no nos debería llevar a un estado de frustración si eso no nos está pasando», apunta Jiménez.

Tal y como añade Andrés Suro, si lo que buscamos es una cifra récord, un estudio en California reportó que una mujer llegó a tener hasta 134 orgasmos en una hora. «No sé si esto es cierto o no, porque no he encontrado respaldo que valide esta información. Sin embargo, lo que sí quiero destacar es que la cantidad de orgasmos no es necesariamente un buen indicador de la calidad de la experiencia sexual».

Solange Vázquez - EL CORREO