8/22/2013

69'ing Dos and Don'ts!






Some people love 69’ing, others not so much. Giving and receiving oral sex simultaneously can be an incredibly sexy experience, but some prefer to concentrate fully on pleasuring one partner at a time. Whether you’re a lover or a hater there are some definite dos and don’ts that everyone should know.

Get clean before you get down and dirty

Obvious to most, it’s much more enjoyable to spend time down south if it’s easy to breath and there are no unpleasant odours! You can even turn washing into foreplay, take a shower together and take it in turns to lather each other up and use the shower head to drizzle water seductively over each other’s bodies. And just as you like her to keep her ‘lady garden’ neat and tidy, it’s a good idea for you to partake in some man-scaping yourself. Make sure you keep your pubic hair trimmed at all times, it makes it much more pleasant for her and easier to reach those all important places.

Watch what you eat

You wouldn’t chop up a chilli and then touch your own sexual organs so it’s probably not a good idea to eat chillies or a very hot salsa and then go for gold orally with your partner. It may have some unforeseen side effects and cause things to come to a halt before they even get going. However, if you wanted to ‘spice things up a bit’ you and your partner could each take a cube of ice in your mouths while going down on the other to add some intense new sensations. Or to make things tastier, why not try a flavoured lubricant?

Get into position

It’s not always possible to subtly manoeuvre yourself into the 69 position, so when it’s not, make sure you get comfortable, put a pillow under your head and then have your partner lower herself onto you. In most situations it’s best if the woman goes on top – not only is she lighter but it allows her to control how much of your member she takes in her mouth, and prevents her from being crushed or choked if/when you get a little too excited!

Don’t get too carried away

Remember that 69’ing isn’t a one horse race, when the sensations start to feel really good don’t forget that you need to keep stimulating her too – you should both cross that finish line, although it won’t always be at the same time!
More importantly, while 69’ing gives you easy access to all areas, don’t stray towards her ‘back door’ without permission or prior discussions, while some women like anal play others may be freaked out if you let your tongue wander back there and you could experience a premature end to the fun.

The happy ending

69’ing can be used as foreplay only or be an activity in its own right. If you’re going all the way it’s a good idea to let your partner know when you are about to ejaculate. Unexpectedly propelling your salty, bitter fluid into her mouth may not lead to a happy ending for both of you! Giving her some warning will mean that she has the option to continue with oral stimulation and take it in her mouth or duck out of the way!

So there you go some basic etiquette. 69’ing can be a very intimate and extremely sexy experience that everyone should try at least once!

Take Care, Sarah Gibson

8/17/2013

6 preguntas eróticas que nunca te has atrevido a hacer!




1. ¿Es bueno tener fantasías sexuales?

Las fantasías eróticas
son beneficiosas, nos ayudan a elevar la estimulación y el placer. Expresar nuestras fantasías eróticas es una forma de comunicar nuestros deseos sexuales cuando no nos anímanos a hacerlo.
La manifestación de las fantasías no significa que desees realizar lo que expresas en la vida real, sino que es parte del placer erótico y proporciona gran excitación.
Las fantasías compartidas con la pareja resultan enriquecedoras, además pueden desarrollarse como juegos escénicos para revitalizar la vida sexual.
Algunas fantasías más comunes son hacer el amor con cantantes, actores, jefes, compañeros de trabajo o profesores.  

2. ¿Existe el punto G y cómo lo encuentro?

El médico alemán Gräfenberg (de su apellido deriva el punto G) detectó una pequeña zona más rugosa ubicada en la pared anterior de la vagina. Al tacto se nota como un área elevada, con mayor sensibilidad erógena. Frotando este punto puede sentirse como un pequeño poroto esponjoso que a veces se hincha hasta alcanzar el tamaño de una moneda. La estimulación de este punto genera un orgasmo más profundo y Gräfenberg descubrió que algunas mujeres expulsan un líquido claro y transparente en ese instante.

3. ¿Cómo reconozco sí he tenido un orgasmo?

El orgasmo es un momento extraordinario del acto sexual, durante ese instante se produce un desahogo sexual con movimientos placenteros, espontáneos e involuntarios de todo el cuerpo. 
Durante el orgasmo percibes en todo tu cuerpo una sensación de placer, la temperatura sube y tu respiración se agita. La zona vaginal comienza a contraerse y a latir. Se experimenta un incremento en la lubricación vaginal, variable según cada mujer. La penetración es más fácil y placentera.
Posteriormente al orgasmo el cuerpo se relaja con una maravillosa sensación de satisfacción y ligero cansancio. 
Gracias a la mayor difusión de la sexualidad, la mujer ha aprendido a tener más conciencia de su gran capacidad orgásmica, y conocer que existen diferentes orgasmos: por penetración vaginal, por rozamiento del clítoris y del punto G. Con la estimulación apropiada de estas tres zonas se puede experimentar multiorgamos u orgasmos seguidos.

4. ¿Cuáles son las cosas que no se deben hacer después del acto sexual?

Después de hacer el amor no se debe encender la televisión, es importante darse un espacio para valorar el acto y disfrutar. Luego de tanta pasión, no buscar excusas para no abrazar o besar al otro porque genera resentimientos. No quedarse dormido (salvo que los dos estén exhaustos) puede interpretarse como aburrimiento. Nunca criticar la actuación del otro porque inhibe la relación sexual. Además, la persona que critica debe responsabilizarse de su participación erótica y hasta dónde ayudó a su pareja. No irse a trabajar como si nada ha pasado, salvo sí ustedes acordaron tener un encuentro rápido y apasionado. No levantarse de un salto, meterse en el baño y tomar una ducha sin estar un tiempo con el otro. Después del orgasmo no acurrucarse como si todo hubiera terminado, relajarse y disfrutar ese momento de plenitud.

5. ¿Qué es un afrodisíaco y para que sirve?

Los afrodisíacos son sustancias que potencian la sexualidad y tienen cualidades para lograr un orgasmo más intenso o duradero. Algunos ejemplos de afrodisíacos son el polen de abeja que aumenta la virilidad. El ginseng que posee cualidades relajantes y estimulantes. El salmón tiene efectos potentes inmediatos. Los moluscos, las ostras y crustáceos de mar brindan vigor sexual.
El ajo tomado a diario ayuda para la vitalidad. El apio contiene feromonas. Las semillas de calabaza contienen proteínas y aceite. La albahaca sirve para la fecundidad. 
El champagne y el chocolate consiguen encender la pasión, sólo procura no excederte.
Una receta divertida y afrodisíaca sin necesidad de cocción es bañarse ambos en champaña y luego secar con tu boca todo su cuerpo.

6. Durante el sexo oral estoy más preocupada por cómo huelo que por mi satisfacción.

El sabor amargo de la vagina es normal se debe a un compuesto de ácido láctico y diferentes sustancias ácidas que recorren las paredes vaginales. No debes preocuparte tanto por tu aroma, especialmente si antes de hacer el amor te has higienizado, porque el cuerpo femenino naturalmente presenta olores y sabores que resultan atractivos para el hombre. Ahora puedes disfrutar del sexo oral todo lo que desees y olvidarte del aroma, porque existen productos en el mercado erótico sustancias en forma de crema o aceites. Colocarlas estas cremas en la zona de la vagina es un recurso muy bueno, éstas generan sabores y aromas de toronja, vainilla, manzana entre otros. Estos productos pueden cambiar el sabor y el olor de fluidos femeninos al mismo tiempo que fortalecen el sistema inmune.

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8/16/2013

Cómo conectarte de otra forma con tus orgasmos!

El orgasmo es una pulsión natural del organismo.


 Todo cuerpo tiene potencialidad natural de vibrar, de sentir esta pulsión. La intensidad, la frecuencia y la sensibilidad, la forma en que se siente es individual y único en cada mujer.

Desde la psicoterapia corporal biodinámica, podemos comprenderlo así: haciendo una comparación burda: es como hacer pis, se siente la pulsión, pero ¿cómo se sabe si es igual a la de cualquier otra mujer?

Es una necesidad que en algunos casos puede ser ácida, en otras ocasiones una pequeña vibración, en otros una pequeña inflamación, pero se siente igual. Todos terminamos en el baño.

La sexualidad es energía, vibración, que le pasa al organismo, proviene y se siente en el cuerpo. Esto ocurre a través de los 5 sentidos, que son las vías por las que el cuerpo se relaciona con el exterior.

Para vivir plena e intensamente la sexualidad, es importante aprender a sentir corporalmente esta vibración. Es necesario comprender que el orgasmo es una sensación de descarga energética involuntaria, no se puede fabricar. Uno puede permitir que venga, que aparezca en el cuerpo.
Pero no es voluntaria, es al revés. Cuando el cuerpo se abre lo suficiente, a través de la relajación, es una sensación que nos viene, se nos aparece, porque la pulsión energética nos toma. La vibración sube de intensidad y el cuerpo es tomado por este latido.

Una de las herramientas fundamentales para dejarse llevar por la experiencias orgásmica se relaciona con abrirse al placer, al erotismo. Para ello, es muy importante poder decir “esto ‘no’me gusta, para poder decir esto ‘sí’ me gusta”. Esta sociedad no habilita el NO, el límite.

Quisimos romper todos los límites y con ellos la habilitación del ‘no’. Por eso es muy importante habilitar el no. Lo que no me gusta, no me va a dar placer y mi cuerpo se cierra.

Por otra parte, existen algunos estados emocionales que pueden conspirar contra el goce. Si tenemos rabia contenida en el cuerpo, no podemos sentir; es muy difícil sentir otra cosa que no sea la rabia o la parálisis o contracción que ésta produce.

La mujer no puede tener un orgasmo si tiene rabia, mientras que el hombre no puede si tiene miedo. La mujer con miedo puede ser orgásmica; el hombre con miedo, eyacula rápido.

Esta explicación tiene sus bases en la biología. La rabia hace que el cuerpo se llene de adrenalina, que es la hormona de la actividad. Si la mujer está con adrenalina le resulta muy difícil, casi imposible, entrar en una experiencia orgásmica; tiene que relajarse, para poder producir y expandir noradrenalina, que es la hormona del placer relajado.

La explicación científica continúa mediante la asociación de las emociones con los efectos de éstas en el cuerpo y las energías que movilizan.

La rabia contrae los músculos externos (los del movimiento), mientras que el miedo contrae los órganos internos. En términos energéticos, la rabia descarga: entrega, penetra, sale, eyacula (es energía fundamentalmente masculina).

El miedo, por su parte, contrae, chupa, tiene una energía receptiva, predominantemente femenina.

A diferencia de lo que ocurre en otras sociedades, en nuestra cultura la rabia es una de las emociones más castigadas; propone una dicotomía entre lo bueno y lo malo.

Es necesario ponerse en contacto también con la agresión, la parte oscura, lo que se considera como ‘la maldad’ y poder transitarla, drenarla para que se canalice constructivamente.

Hay otras sociedades donde la rabia o la agresión es aceptada (por ejemplo, entre los árabes) y si una persona puede exteriorizar su rabia, el comentario que se hace es ‘qué potencia tiene’.

Si una mujer tiene rabia no puede sentir placer. El placer femenino va de afuera hacia adentro (penetra), se relaciona con recibir algo de afuera. La rabia, por el contrario, va de adentro hacia fuera y cuando permanece adentro, no queda espacio para la energía del placer.

Este sentimiento suele provenir de una etapa infantil y entonces a la mujer le pasa que ‘no siente nada en el cuerpo’ porque tiene la rabia atrapada, pero no necesariamente pasa por el vínculo con su pareja; es una rabia primaria.

Hay un mecanismo muy común que da cuenta de este funcionamiento y a veces, para sacar la rabia, se necesita un acompañante que permita habilitarla.

Hay parejas que se animan a pelearse porque el otro habilita la rabia. Muchas veces, se usa a la pareja como acompañante terapéutico, se llega a una pelea y se termina haciendo el amor. Esta forma permite funcionar pero no nutre a la pareja.

En muchos casos, es la única forma funcional que las parejas encuentran para expresar su energía sexual. Si uno tolera la rabia del otro y viceversa, ‘se puede empezar a sentir’.

El hombre termina y la mujer al descargarla también termina. Es un mecanismo funcional. La descarga de la rabia, de la propia sombra, es una fuerza tan poderosa como el amor. No hay que asustarse.

Es la misma fuerza de la construcción (el amor), que es necesario sentir en el cuerpo. Si una persona no siente la rabia en el cuerpo y la expresa, tampoco puede sentir el amor como vibración y su pico más alto, el orgasmo. Son dos caras de la misma moneda.

El orgasmo es un diálogo entre dos, es necesario un contacto con el otro, aunque ‘el otro’ no necesariamente sea una persona.
Hay muchas opciones: puede ser un diálogo entre yo y la vida, entre yo y un objeto, entre yo y yo misma, algo que sube mi energía, algo que me erogeniza, ejerce el rol masculino (en el caso de la mujer), penetra por alguno de mis sentidos. Me dejo penetrar por ese algo, que me erotiza.

Es necesario prestar atención al uso de las películas para erotizarse. En esta situación, en realidad, el diálogo es de a 3, no uso mi energía sexual con mi compañero, sino con la película.
Es como charlar con alguien pero estar pensando al mismo tiempo en una discusión con mi papá. La clave para una vivencia poderosa de la sexualidad es abrirse, estar totalmente presente en el contacto con el otro.

Ejercicios corporales para sacar la rabia
 
Primero es necesario darse cuenta de la presencia de la rabia. En segundo lugar, se trata de recordar cómo la sacaba siendo chico o chica (con gritos, golpes, pataletas). Hay dos posibles ejercicios para hacer:

1. Pataleta. En un lugar íntimo y seguro, por ejemplo, en la habitación, donde no haya objetos que puedan lastimar ni nadie alrededor, acostarse sobre la cama y comenzar moviendo suavemente los brazos, las piernas e ir subiendo la intensidad de los movimientos.

Se trata de golpear la cama como si se estuviera haciendo una pataleta. Si se puede sacar sonido, mucho mejor. Mientras más intensos sean los movimientos, más fuerte es la vibración posterior de descarga que se siente.

2. Paliza con raqueta (o una escoba, puesta horizontalmente). Sobre una cama o sillón, colocar un almohadón. Pararse sobre ambas piernas, buscando un buen apoyo sobre el piso, el peso bien hacia abajo, las rodillas un poquito flexionadas.
Tomar la raqueta o la escoba con ambas manos, por arriba de la cabeza llevar los brazos hacia atrás, dar un golpe fuerte al almohadón, con los brazos siempre estirados.

Ayuda mucho imaginarse sobre el almohadón la cara de alguien (o algo) por quien (o que) sentimos rabia o una figura que nos atemoriza. Golpear muy fuerte con la raqueta o la escoba, emitiendo sonido (muchas veces sirve decir fuerte ¡FUERA!) y sacando la fuerza por los ojos y la boca.

Hacer cualquiera de los dos hasta que se vaya toda la rabia. Al finalizar cualquiera de estos ejercicios el cuerpo comienza a vibrar (puede sentirse como cosquilleo o como temblor o de cualquier otra forma individual). Esta es la misma vibración que recorre el cuerpo antes y durante el orgasmo, sólo que con otra polaridad. Por esto es tan importante conocerla. 


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