Al igual que en el tema de la mujer, para ubicar lo que pasa con el deseo del hombre, debemos hacer referencia a lo que en sexología se denomina "Respuesta Sexual Humana", la cual se compone de:
1. Estimulo sexual efectivo (ESE).- Cualquier situación, acción, objeto, que provoque una respuesta sexual se le denomina ESE, el cual es capaz de iniciar una respuesta sexual en el ser humano. Los estímulos pueden provenir del propio organismo o del exterior.
2. Excitación.- Es la fase en la que se identifica en la mujer la lubricación y en el hombre la erección. La erección del pene en el hombre y la lubricación vaginal en la mujer son respuestas a estímulos sexuales con los que estamos en contacto (ver mas adelante) y que producen una respuesta sexual y la energía corporal, emocional y erótica provocan respuestas en los órganos sexuales.
3. Meseta.- Si el estímulo sexual sigue siendo efectivo, se llega al punto máximo de la excitación y se pasa a la fase de transición hasta que se llega al umbral donde se desencadena el orgasmo, la cual se conoce como meseta.
4. Orgasmo.- Se desencadenan los fenómenos fisiológicos de la vasocongestión y las contracciones mioclónicas rítmicas que se producen en la musculatura vaginal o del pene, uretral, perineal, órganos y músculos circundantes.
5. Resolución.- Consiste en la involución de los fenómenos que originaron las fases anteriores. Es el retorno a las condiciones básales del organismo y de las emociones.
6. Período refractario.- Fase en la cual la respuesta sexual esta disminuida, también se puede entender como el tiempo de reposo necesario para poder desencadenar la respuesta sexual ante un estimulo sexual efectivo.
También es importantes señalar que el sistema nervioso central juega un papel muy importante en la sexualidad, ya que es el sistema de percepción, pensamiento y control de nuestro organismo. Para realizar estas funciones recoge información de todo el cuerpo a partir de innumerables terminaciones nerviosas sensitivas especiales en la piel, con los ojos, los oídos, el aparato del equilibrio y otros sensores (como los psicológicos y los emocionales) y transmite esta información a través de los nervios hacia la médula espinal y el cerebro.
Así, podemos definir que el sistema nervioso está al servicio de tres funciones principales:
1. función sensitiva;
2. función integradora que incluye la memoria y procesos del pensamiento, y
3. función motora.
Sabiendo que el sistema nervioso es nuestro medio de contacto, es entendible que todos los seres humanos, de manera cotidiana, estamos en contacto con una serie de estímulos que proceden del exterior o bien que se originan en nuestro interior. Muchos de estos estímulos carecen de significado para nosotros como personas, razón por la cual no generan respuestas específicas; y existen otros que son capaces de generar respuestas orgánicas, anímicas y emocionales.
Es a través de los estímulos que recibimos que se producirán respuestas sexuales como la erección del pene; los estímulos que la generan pueden ser por lo que vemos, olemos, oímos, tocamos, soñamos dormidos o despiertos, recordamos y que en este caso se convierten en estímulos sexuales efectivos (ESE).
Cuando hablamos de que existen alteraciones en las fase de la respuesta ante los estímulos sexuales, podemos hablar de que existe una disfunción, solo que nos preguntamos ¿qué es una disfunción?. La respuesta es que "Las disfunciones sexuales son alteraciones persistentes de una o varias fases de la respuesta sexual que provocan problemas o molestias al individuo y/o a la pareja". Juan Luís Álvarez-Gayou, Sexoterapia Integral
Para determinar de una manera acertada por que una persona sufre de falta de deseo o lo encuentra sobre estimulado son muy importantes la comprensión de los factores físicos, orgánicos, psicológicos y sociales, por los que está atravesando la persona que presenta la disfunción.
En el caso del deseo, ya sea un decremento de la fase de ESE en cualquiera de los miembros de la pareja, dará por resultado la disfunción denominada apatía sexual, la cual hasta hace poco se consideraba que solo afectaba a las mujeres, ya que se tenía muy arraigado el mito de que los hombres siempre están listos para tener sexo, pero la realidad es diferente.
Cuando la disfunción es un aumento del deseo en uno de los miembros de la pareja, se tendrá una disritmia. Esto es, la insatisfacción en uno de los miembros de la pareja, ya que el otro desea demasiado o no las relaciones sexuales.
La disminución en el deseo generalmente produce en el hombre incompetencia eréctil ( la mal llamada impotencia).
Cuando la fase del deseo se encuentra incrementada no se considera como una disfunción, ya que difícilmente se buscará ayuda terapéutica por tener erecciones demasiado firmes. En cuanto a esto último cabe señalar que a veces se toma como disfunción sexual un estado persistente y doloroso de la erección del pene al que se le denomina "priapismo", pero que no tiene nada que ver con la excitación sexual. Solo que el priapismo limita la relación sexual por el dolor y tiene causas de origen físico.
Otros factores a considerar en las disfunciones sexuales, son que pueden ser primarias o secundarias. Las primarias son cuando siempre han existido y secundarias cuando se presentan después de un período de funcionar adecuadamente.
También se considera que las disfunciones pueden ser selectivas y/o situacionales. Las selectivas son aquellas que aparecen solo con una persona o personas y no así con otra u otras. Son situacionales las que ocurren solamente en determinadas circunstancias.
Por lo tanto podemos decir que las disfunciones pueden ser fisiológicas o subjetivas. Las fisiológicas son en las que existe un impedimento (enfermedad, lesión, etc.) para que se presenten. Cuando los fenómenos fisiológicos si se presentan pero no hay percepción del placer o se encuentra alterado, se dice que la disfunción es subjetiva, en el segundo caso casi siempre están relacionadas con factores psicológicos o emocionales.
Es importante señalar que la OMS (Organización Mundial de la Salud) considera que la salud sexual es de suma importancia para el bienestar del individuo y la define como: "La integración de los aspectos somáticos, emocionales, intelectuales y sociales del ser humano sexual, en formas que sean enriquecedoras y realcen la personalidad, la comunicación y el amor".
Con estas definiciones, queda clara la razón del porqué la presencia de las disfunciones sexuales debe verse de manera multifactorial. Así, tenemos que los cuatro tipos principales de causas los constituyen los aspectos biológicos, psicológicos, socio-educativos y los problemas en las relaciones de la pareja.
Aspectos biológicos.- Estos pueden ser de tres tipos: naturales, patológicos iatrogénicos:
· Factores biológicos naturales.- Son los relacionados con las modificaciones anatómicas y fisiológicas que dan como resultado de la evolución biológica de los individuos. Siendo naturales, pueden producir insatisfacción y alteración de la respuesta sexual, por lo que se convierten en disfunciones; como ejemplo tenemos los cambios en la respuesta sexual a consecuencia de la edad avanzada en el hombre pueden presentarse erecciones menos firmes y menos frecuentes.
· Aspectos patológicos.- Entre los cuales hay enfermedades que pueden provocar alteraciones en la respuesta sexual de las personas o en la capacidad de obtener o dar placer. Existen padecimientos en los órganos sexuales pélvicos externos (genitales) o internos que son de origen genético, congénito, degenerativo, traumático o infeccioso. También existen enfermedades como la diabetes que causa fallas en la erección del hombre. Cualquier enfermedad que debilite, incapacite, provoque dolor o molestias a una persona puede causar apatía sexual o falta de interés.
· Aspectos yatrogénicos.- Son las originadas por errores cometidos por médicos, enfermeras o profesionales de la salud, que prescriben y usan drogas o fármacos, o por secuelas de cirugías (lesión de nervios, arterias o vena al realizar la cirugía) están dentro de este grupo. Un ejemplo son los barbitúricos, los antihistamínicos, etc., que causan decremento del deseo sexual. Aunque muchas veces en el tratamiento de una enfermedad no pueden evitarse los efectos secundarios, es obligación del médico conocer estos efectos y ayudar en la atención del trastorno provocado.
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