Nadie duda
que la “rutina” forma parte de la vida del ser humano desde su nacimiento.
Gradualmente el ser humano a lo largo de su desarrollo entra en contacto con su
rutina, en el día a día. Hábitos de higiene, alimentación, sueño, tareas
domésticas... forman parte de la rutina diaria de un individuo sea niño,
adolescente o adulto. A medida que crece, el ser humano adquiere nuevas
responsabilidades (ir a la escuela, trabajar) que lo llevarán a nuevas rutinas.
Lo mismo
ocurre con el sexo en las relaciones personales. Las personas se conocen y
entablan una relación. Cuando se comienza una relación, las personas tienden a
ser aventureras, románticas, creativas, reflejo de sus personalidades y deseos. Fantasías, paseos, películas, viajes... son realizados con el objetivo de
aproximar a la pareja y profundizar en la relación. El sexo es divertido, hay
predominio de la calidad de las relaciones. En esta etapa, la pareja está tan
involucrada por sus emociones e instintos, que no existe tiempo ni espacio para
que se establezca una rutina.
Con el paso
del tiempo se observa que esa misma pareja, antes tan activa, comienza a vivir
una rutina. Las fantasías, paseos, películas, viajes... disminuyen o
desaparecen por completo resultando un acomodo de la pareja. El sexo también
entra en la rutina. El sexo aún puede ser divertido pero se observa que existe
la disminución en la frecuencia de las relaciones.
Las parejas
en algún momento entran en esa rutina. Los motivos son de lo más variados:
profesión (exceso de trabajo), falta de diálogo, relación desgastada, hijos,
estudios (necesidades de reciclarse para continuar en el mercado), la propia
acomodación de la pareja, entre otros.
Los motivos
mencionados forman parte de la vida de hombres y mujeres actuales. Las mujeres
son las que más se resienten en esta etapa, o por lo menos, se manifiestan con
más claridad en relación a lo que sienten y perciben en cuanto a la rutina. La
mayoría siente falta del romanticismo que quedó atrás.
Independiente
del motivo de una pareja para caer en la rutina, el hecho es que ambos deben
concienciarse de que necesitan y pueden incrementar la relación, esto incluye
el sexo. Un poco de romance con cariños y caricias es bienvenido en cualquier
momento de sus vidas. Una cena a dos con música, bailar con su pareja es muy
revitalizante (si no puede salir por los niños, hágalos dormir y después cene a
solas con su pareja).
La
creatividad es fundamental para quebrar la rutina. Películas románticas,
eróticas o pornográficas pueden ser inspiradoras. Un striptease particular para
su compañero (a) vale la pena. Un regalo inesperado, tarjetas sorpresa con
mensajes picantes, una invitación inesperada para un fin de semana para dos son
algunas ideas que pueden sorprender al otro e incrementar la relación personal
y principalmente sexual. Lo importante es tener iniciativa.
Kelly Cristine Barbosa Cherulli
Sexóloga
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